El índice principal de la bolsa de Buenos Aires intenta prolongar el repunte que experimentó en la semana anterior, durante el cierre del mes de mayo. Sin embargo, este avance contrasta con la dificultad que enfrenta el resto del universo accionario doméstico para recuperarse.
Desde inicios de mayo, el Merval acumula ganancias que resultan notables en términos porcentuales. Esta evolución favorable no se traslada, empero, al comportamiento de las acciones individuales que componen la economía argentina. La mayoría de estos papeles permanecen rezagados, enfrentando presiones vendedoras o simplemente estancados en cotizaciones bajas.
Los ADRs, que ofrecen a inversores extranjeros exposición a empresas argentinas, tampoco acompañan el desempeño positivo del índice de referencia. Estos certificados continúan registrando evoluciones desfavorables, limitando así las posibilidades de recuperación generalizada del mercado.
En lo que respecta a los instrumentos de deuda soberana, el cuadro resulta complejo. Los bonos emitidos por el Gobierno nacional muestran una pauta de comportamiento variado, donde coexisten movimientos al alza y caídas, dependiendo de cada título específico. Esta dispersión sugiere que aún persisten dudas sobre la trayectoria crediticia del país.
De cara a los próximos días, hay varios focos de atención para los agentes de mercado. Las decisiones y comunicados de política monetaria de organismos crediticios internacionales, especialmente la Junta de la Reserva Federal de Estados Unidos, continuarán influyendo en las corrientes de capitales hacia mercados emergentes.
Los datos económicos domésticos también serán observados con interés. Las cifras sobre evolución de precios al consumidor y desempeño de la actividad productiva pueden impactar en las percepciones de riesgo y las decisiones de portafolio.
El comportamiento de los mercados de commodities, donde Argentina posee participación importante como exportador, seguirá siendo relevante. Las fluctuaciones en precios de granos y otros productos agrícolas incidirán en las expectativas sobre beneficios futuros de empresas y en los ingresos fiscales.
Imagen: Vito Goričan / Pexels – Con informacion de Ámbito






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