Este jueves quedaron expuestas las profundas grietas que dividen al sector de la yerba mate en Argentina. Una jornada en la Cámara de Diputados reunió a productores, procesadores e industriales para debatir sobre mecanismos de regulación y libertad comercial.

Los pequeños y medianos productores demandaron que el INYM recupere autoridad regulatoria plena. Argumentaron que sin intervención estatal se encuentran indefensos ante poder de compra concentrado en pocas empresas molineras. Manifestaron inquietud por viabilidad de sus explotaciones sin protección de precios mínimos ni mecanismos de estabilización.

En contraste, molineros y grandes procesadores defendieron modelos de desregulación. Plantearon que controles estatales inhiben innovación, encarecen producción y limitan acceso a mercados internacionales más exigentes. Reclamaron libertad contractual para negociar condiciones comerciales sin intermediación regulatoria.

La tensión entre ambos sectores no es coyuntural, sino estructural. Responde a lógicas económicas distintas: productores priman sustentabilidad rural, industriales priorizan competitividad global. Estos objetivos, en el modelo actual, se perciben como contradictorios.

El INYM emerge como eje central de la controversia. Los productores ven en su fortalecimiento una herramienta de sobrevivencia. Los molineros lo perciben como traba al progreso. Los diputados presentes registraron ambas perspectivas sin adelantar resoluciones.

Datos macroeconómicos fueron presentados por sendos bandos con diferentes interpretaciones. Productores mostraron caída de rentabilidad. Molineros exhibieron limitaciones competitivas frente a competencia internacional. Ambos justificaban sus demandas con evidencia económica.

Misiones y Corrientes, provincias yerbatera por excelencia, concentran el mayor interés en esta disputa. Miles de pequeños productores dependen de ingresos del cultivo de mate. Simultáneamente, empresas procesadoras representan empleos industriales significativos.

Las próximas decisiones legislativas serán cruciales. Se requiere construir consensos que permitan equilibrio entre protección de sectores vulnerables y capacidad competitiva global. El desafío es complejo pero ineludible para la viabilidad del sector.

Imagen: Wi Ramirez / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

Deja un comentario

Tendencias